Catedral de la Almudena – Qué visitar en Madrid

Contar con el alquiler de un departamento Madrid para fines de semana te da muchísimas oportunidades de diversión, descubrimiento y aprendizaje. Para aquellas personas apasionadas del patrimonio arquitectónico y del arte religioso o sacro, en Madrid será infaltable una visita a la Catedral de la Almudena.

Remontándonos en la historia, podemos detectar la importancia de una catedral en la ciudad de Madrid. No mucho tiempo después de que Felipe II ascendiera al trono e hiciera de Madrid la capital de España en 1561, expresó su deseo de tener una catedral para su nueva capital. Sin embargo, en parte debido a las dificultades políticas y al gran poder que ejercía la arquidiócesis de la poderosa ciudad de Toledo, la construcción de dicha obra no empezó por muchos años.

Fue hasta el año de 1868 en que una congregación devota de la Virgen de la Almudena, la santa patrona de la ciudad, recibió la autorización de esa arquidiócesis para construir una iglesia en su honor.

La construcción empezó en el año de 1883, justo un año antes de que Madrid adquiriera el rango de arquidiócesis de manos del Papa Leo XIII. Todo ello se conjuntó para dar lugar a la construcción de una gran catedral en lugar de una sencilla iglesia. El diseño del Marqués de Cubas era de un estilo neo-gótico, grandilocuente y fabuloso, con un diseño básico con la forma de una cruz latina.

A pesar del impulso recibido para la construcción de la catedral, ésta fue lenta y espaciada. Paradójicamente, se la terminó en el periodo bélico interno de la década de los treintas. Posteriormente, en la década de los cuarenta, el estilo neoclásico del Palacio Real demanda modificaciones a la Catedral para adquirir un paisaje urbano más estético y uniforme. Los arquitectos Fernando Chueca Goitia y Carlos Sidro fueron los encargados de diseñar las modificaciones para darle a la catedral un estilo más clásico.

Si contamos que la catedral se declaró terminada en el año de 1993, podemos ver que tomó más de un siglo su construcción, pero que definitivamente valió la pena. El edificio es impresionante, grande y domina sin dudas el paisaje urbano a pesar de estar al lado del hermoso Palacio Real. Dentro, se puede ver una escultura de Nuestra Señora de la Almudena, soberbiamente decorada y ubicada en un altar lujosamente trabajado. Así mismo, es fundamental visitar la cripta, que es sobrecogedora con su bóveda neo romana.

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